No era ni fundamentalista ni demócrata. Pero con una elocuencia valiente Lutero sigue dejando huella.

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Cuando las 95 tesis de Lutero sobre las indulgencias habían sido clavadas en la puerta de la iglesia de Wittenberg (Alemania) el 31 de octubre de 1517, desencadenó un terremoto teológico, político y cultural del cual los historiadores aún siguen investigando.

Para algunos, la Reforma representa el evento más importante de Europa en el pasado milenio. Lo que sucedió un día como hoy hace quinientos años es un buen pretexto para preguntar: ¿Qué estaba en juego? ¿Qué pasó en esta era? Y, ¿Cómo ha afectado el mundo moderno y post-secular en el cual estamos viviendo hoy?

El ensayo continua abajo de los datos claves.


DATOS CLAVES
Dr. Marius Timmann Mjaaland es teólogo y filósofo. Profesor residente de la Facultad de Teología de la Universidad de Oslo. Este ensayo es una contribución a lo que eventualmente se va a convertir en una compilación sobre la Reforma Protestante en Europa.
    El propósito de la colección de artículos es, ante todo, informar a mis hermanos de la misma fe en Colombia (donde ministré como misionero) sobre las raíces que tenemos en común desde la Reforma.
    Esta compilación toca varios aspectos importantes e ideas originales de la Reforma, de los cuales los otros colaboradores o yo mismo no los hemos pensado elaborar.
    El ensayo también ha sido publicado en el diario Morgenbladet (enlace | PDF) el mismo día del aniversario de la Reforma, el 31 de octubre de 2017. El Dr. Timmann Mjaaland me ha permitido traducir su texto al Español y publicarlo en este blog como una contribución en este tema.


Blog Marius Timmann Mjaaland | 11-Nov-2.017
Artículo publicado con permiso del autor con traducción de Noruego por Victor Skimmeland, asesorado por Dra. Politóloga, Yolanda Reyes.

Para entender cómo la crítica de las indulgencias podría tener unas consecuencias tan violentas, podemos iniciar con las confesiones (sacramento) como institución. Según Michel Foucault, la confesión es una de las instituciones de poder más importantes en la historia de occidente.

El comercio de las indulgencias aparece en una era cuando la economía monetaria crece en Europa, en un tiempo de convulsiones sociales y políticas. La iglesia descubrió una buena fuente de ingresos al emitir las cartas que aseguraran al pecador culpable: «¡Cuando suena el dinero en el cofre, el alma sale corriendo del purgatorio!» cita Lutero a los mismos comerciantes de indulgencias según la tesis número 27.

Polemiza contra este comercio de cambio el cual socava la seriedad de la predicación de la iglesia sobre el pecado y el perdón. Deja una impresión de Dios como un tirano corrupto. Según Lutero, el propio Papa es el responsable de este fraude, a menos que él mismo detenga el comercio de las indulgencias.

Pero lo que Lutero toca entonces, sin reconocer el alcance, es lo que Foucault en el primer volumen de La Historia de la Sexualidad describe como una de las instituciones de poder más importantes en la historia de Occidente: El propósito de las Confesiones. Confessio et absolutio. La Confesión como institución fue el lugar para la confesión voluntaria de los pecados, que en la práctica abrió tanto para la disciplina, como para la formación del mismo ser humano. A través de la Confesión, se forma la civilización, y los ciudadanos se ordenan bajo los ordenes eclesiásticos y políticos.

La mayoría conoce la imagen de San Pedro con las llaves a la puerta del cielo. Según San Mateo 16:19 la llamada “autoridad clave” fue dada a San Pedro por el mismo Señor Jesucristo, y luego pasó a todos los obispos y sacerdotes en la sucesión apostólica. A los sacerdotes se les dio el poder de mantener o liberar los pecados. Se trata estrictamente de un poder en el nivel micro, una micro-máquina, como dice el refrán: una golondrina no hace verano. Sin embargo, cuando se requirió que todos los creyentes anualmente buscaran la Confesión, como ocurrió después del año 1215, se establece una institución de autoridad universal y efectiva que impregna toda la sociedad.

El objetivo de la Confesión en el siglo XVI era como ir al psicólogo hoy. Era un asunto cotidiano, aunque muy serio. En muchos casos, los sacerdotes eran aún mejores conocedores humanos que los terapeutas de nuestro tiempo y genuinamente dispuestos a ayudar a los feligreses. Pero también fueron intermediarios entre el individuo como tal y Dios. El poder que representaban no era menor, incluso si era llevado por buena voluntad. La Confesión como institución, basada en un fideicomiso, pero cualquier confianza básica también abre la puerta al abuso de autoridad. A través de las confesiones, el sacerdote (en general llamado pater o frater) también se convirtió en el Gran Hermano1 el cual investigó los abismos de la conciencia y administró toda autoridad sobre la vida y la muerte, no solo en este mundo sino en el más allá.

Para Lutero, precisamente el comercio de las indulgencias reveló un abuso sistemático de autoridad y confianza, no solo en nombre de la iglesia, sino en el nombre de Dios. No es que Lutero aboliera la palabra Confesión. Por el contrario, él insistió en que «la totalidad de la vida del creyente debe ser transformada». Pero había un contraste entre una confesión sincera de pecado y la Confesión como sacramento (como se pretendía) y el beneficio económico de las indulgencias, que a la larga socavaría la confianza de los sacerdotes. Si uno puede hacer negocio con el destino humano en el más allá, la corrupción se pone sobre todo el sistema.

Las campanas de advertencia sonaron por todo el camino a Roma: ¡Este hombre tenía que conseguir su voluntad o ser silenciado! La Inquisición y las amenazas del fuego y similares a menudo habían funcionado previamente, por ejemplo contra Wycliffe en Inglaterra y Juan Huss en Praga.

Delante de Lutero también se trató de enfrentarle con amenazas y negociaciones, pero rápidamente se convirtió en un disidente político: «Si alguien no puede convencerme por medio de la Biblia o por razones obvias de la razón, mi conciencia permanece prisionera de la Palabra de Dios. No puedo y no me retractaré.» Estas palabras recayeron en el parlamento de Worms en 1521. Lutero se convirtió en un prisionero de conciencia, y su protesta ya había alcanzado a la gran política con el Emperador y todos los príncipes presentes. Según las notas de un amigo, aquí es donde debería haber terminado con las famosas palabras: Aquí estoy y nada más puedo decir: ¡Que Dios me ayude! Amén.

El poder político de estas palabras se volvió tan feroz solo porque Lutero se negó a someterse, como se esperaba del culpable. Por lo tanto, la cuestión del micro-poder pronto se convirtió en un juego político a nivel macro. Hubo fuerzas en las personas, el pueblo, que apoyaron a Lutero. Podría contar con una resistencia popular al abuso eclesiástico y a la doble moral. Pero de la misma importancia fue la división que distanció a los diferentes reinos. No obstante, poderosas personas como Federico Quinto de Sajonia apoyaron a Lutero y le dieron la protección que necesitaba.

De este conflicto, los conceptos claves teológicos de la Reforma se establecen como justificación solo por fe y sola gracia. Lutero señaló a Dios como el único poder soberano con autoridad para perdonar los pecados. Todos los demás solo han desviado el poder, incluso al Papa.

Este fue el evangelio existencialmente liberador y políticamente problemático de la Reforma: la Gracia es Incondicional. Las indulgencias son redundantes. Dios ama al pecador como pecador y puede perdonar a todos los que creen, declararlos justos, solo por virtud de la muerte del Hijo de Dios.

Como teología, hay poco que decir sobre esto. Es una aclaración teológica y una agrupación de los elementos más esenciales que hoy podemos aceptar los católicos y los protestantes. De acuerdo con la filosofía cristiana desde San Pablo, el hombre no puede salvarse a sí mismo, sino gracias únicamente a la intervención de la gracia de Dios.

Pero los lemas por supuesto, también tuvieron connotaciones políticas: la teología sirvió como lenguaje para la realidad política. La autoridad que hizo incondicional a la «gracia» fue relativamente despiadada en el mundo de la política. Cuando los agricultores y mineros tomaron la espada unos años más tarde (1524-25), hasta las palabras del mismo Lutero fueron usadas sin piedad, y los campesinos fueron asesinados por decenas de miles.

Solo a partir de 1555 podemos hablar de una verdadera formación confesional, es decir, una división en denominaciones distintas. Entonces la teología fue derrocada por motivaciones políticas. En el siglo XVIII, las guerras se llevaban a cabo por conflictos de confesión, pero a menudo por motivos muy distintos a los religiosos.

Lutero evolucionó hacia una retórica intrépida y supo utilizar las innovaciones técnicas, las habilidades de impresión de libros en aras de la Reforma. Heribert Prantl escribe en el periódico alemán Süddeutsche Zeitung que Lutero es el mayor genio de los medios en la historia de Alemania, y solo Marx podría llegar a la misma medida en cuanto a expresar el poder de la palabra. Acusó a los oponentes de una moral doble y llamó al Papa tanto Anticristo como Pedófilo. Esta mezcla de sexo, política y religión demostró ser altamente efectiva para los propósitos de los medios. Los textos de Lutero se imprimieron en decenas de miles y se fueron como pan caliente. Fue nada mas y nada menos que una revolución mediática. Muy cerca de sí mismo Lutero creó lo que hoy llamamos la esfera pública a través de sus textos polémicos a menudo ilustrados por unas caricaturas muy fuertes que darían batalla a las caricaturas de hoy.

De todas las preguntas importantes y controvertidas las de teología eran en este momento las más populares para el público, y Lutero se convirtió en su gran estrella de los medios de comunicación. Los dueños de las prensas de libros se frotaron las manos por todos los ingresos. La publicidad le dio poder, el poder de los medios. El mensaje de Lutero estaba en todas partes y compartía en Europa tanto a seguidores como oponentes.

En este aniversario de la Reforma hubo un debate internacional sobre la importancia de la misma. Va desde políticos, historiadores de las ideas y teólogos quienes argumentan que Lutero sentó las bases de la democracia, la libertad y la modernidad (como Angela Merkel y Heinrich Bedford-Strohm). Hasta quienes afirman que Lutero fue un fundamentalista que difundió la xenofobia y la división (como Heinz Schilling y Frederik Stjernfelt). Ambas matrices argumentativas son igualmente débiles porque hacen de las premisas modernas la base de una evaluación moral de Lutero.

Si vamos a poder comprender la contribución de Lutero en el tiempo presente, se requirió de un desacuerdo radical con las estructuras autoritarias cerradas, la corrupción estatal-religiosa y el abuso de poder. Tanto los líderes de la iglesia como los príncipes percibieron esto como amenazante, pero a la vez liberador. Las estructuras de poder se resquebrajaron y se abrieron unas nuevas constelaciones, por supuesto no democráticas ni pluralistas, pero el poder fue al menos sacudido por una apertura y la resistencia popular. Como fenómeno mediático, Lutero creó una esfera pública en la que se dieron a conocer los escándalos. Todas las revoluciones recientes hicieron uso de esto mismo, porque las democracias tienen la libertad de expresión y la libertad de pensamiento como requisito previo y todos los regímenes autoritarios han tratado de suprimir la libertad de los medios.

Después de Lutero, Europa tuvo que aprender a relacionarse con el desacuerdo radical a través de las controversias. Por esta razón, Lutero no era fundamentalista: Dejó los textos abiertos a interpretación y apeló al discernimiento. Criticó la tradición de una manera que desde entonces se ha vuelto importante para la filosofía y la teología moderna. También para Kant y Hegel, Lutero fue un precursor importante en su crítica de la filosofía y la metafísica tradicional. Estos son cambios que aún allanan el camino, medio milenio después. En el aniversario de la Reforma, hay razones para desear la crítica y la disputa pública, justo lo que Lutero cultivó como virtud. Afortunadamente alguien todavía intenta interrumpir la fiesta y apartar a algunos para discutir. Tal celebración es digna de un reformador.

WITTENBERG. Martín Lutero clavó sus 95 tesis sobre las indulgencias en la puerta de la iglesia de Wittenberg el 31 de octubre de 1517. El acto desafió el dogma de la Santa Cena de la iglesia católica y marcó el inicio de la Reforma. Pintura por Julius Hübner / Wikimedia Commons.

  • Nota 1: La Novela 1984 (George Orwell), define al gran hermano o hermano mayor como una institución política omnipresente y vigilante sobre los ciudadanos.


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